Marcel y su familia ya estaban a punto de pasar la frontera, su mujer Elena estaba atenta a sus hijos. Se dirigían a su nuevo destino, un nuevo país donde tener una nueva vida, ya que en su país natal no habían tenido suerte y estaban faltos de trabajo, necesitaban emigrar, o su familia no tendría futuro.
-¿Marcel tu crees que tendremos suerte? Yo tengo mucho miedo.- dijo Elena.
-Sí cariño, verás como aquí seremos felices.- respondió.
Los niños jugaban entre ellos y apenas sabían lo que sucedía. Marcel y su familia intentaban aparentar felicidad y tranquilidad, pero realmente sentían mucha tristeza, ya que habían abandonado su país, su familia y su cultura, y estaban absolutamente solos, y en su nuevo país nadie tenían.
Al llegar al nuevo destino, mucho tuvieron que sacrificarse, aprender el nuevo idioma, adaptarse a las nuevas gentes. Marcel consiguió un trabajo, o eso decían, porque cobraba un sueldo más bajo que los del propio país, y sin embargo, trabajaba mucho más y más duro, injustamente así eran las cosas ahora.
Su mujer trabajaba como limpiadora, junto a otras mujeres en un hospital y cobraba un sueldo igual a los demás, que al menos ayudaba con su sueldo a mantener a los hijos.
Sus dos hijos iulia y Constantin, iban a un colegio público, e hicieron algunos buenos amigos, aunque otros los excluían por ser extranjeros. Eran buenos estudiantes y muy educados.
Unos meses después Marcel fue despedido, sin siquiera haber tenido contrato, lo que evitaba conseguir la residencia legal, y resistieron un tiempo muy mal con el sueldo de Elena.
Pero Elena fue despedida también porque estaba haciendo de suplente mientras la limpiadora titular estaba enferma, al volver la limpiadora titular, Elena quedo sin trabajo.
A esta familia llegó el fracaso, no tenían dinero, los niños dejaron de ir a la escuela, al poco tiempo el banco les quitó la casa y quedaron en la calle, pasando el frío del invierno.
Constantin enfermó de neumonía durmiendo entre cartones y murió.
Y ni siquiera tenían ya dinero para volver a su país, estaban encerrados en la pobreza.
Ahora les digo, esto es una realidad, cosas que suceden, cosas que ocurren día a día, y todo porque el mundo no es justo, indignación siento cuando una persona es ilegal, porque ¿acaso una persona puede ser ilegal? Yo pienso que no.
28/8/08
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